Siempre es emocionante traer un cachorro a casa. Los propietarios se suelen quedar embelesados con cada movimiento del nuevo miembro de la familia, y es casi inevitable no jugar con él. Pero a veces, el cachorro puede necesitar menos interacción y un poco más de otro tipo de estimulación. Ahí entra en juego el enriquecimiento ambiental en perros.

¿Qué es el enriquecimiento ambiental?

Según el libro “El cachorro llega a casa”,  Linn Palm define el enriquecimiento ambiental en perros de la siguiente manera: “enriquecer un ambiente significa situar objetos interesantes en el entorno del perro, con el fin de que pueda utilizar sus sentidos y su cerebro para explorar nuevos estímulos”.

Esto es especialmente importante durante el periodo de impronta del cachorro, es decir, el tiempo en el que es especialmente alta la capacidad de habituación a situaciones nuevas, y cuando cualquier aspecto de la conducta se ve influido, sobre todo, por la acción de determinados factores de naturaleza externa e interna.

Durante esta etapa, que finaliza entre los 3 y 4 meses de edad, el animal debe desarrollar su

Cachorro explorando el entorno

conducta exploratoria. Esto le permitirá conocer el mundo y aumentar la seguridad en sí mismo.

Sin enriquecimiento ambiental, el aprendizaje se verá mermado, al no disponer de los estímulos necesarios para un desarrollo óptimo. Además, si surgen conductas indeseadas (morder mobiliario, por ejemplo) por este factor y se castiga al animal, se retrasa mucho su desaparición y puede tener un efecto muy negativo en la capacidad de adaptación del perro a situaciones nuevas en el futuro. El bienestar del animal disminuye en estos casos, pudiendo generar agresividad, miedos o problemas de salud.

Pero no sólo los cachorros se pueden beneficiar del enriquecimiento ambiental. También es importante para perros de cualquier edad, ya que aprenderán a resolver problemas, mejorando su habilidad en situaciones cotidianas.

También es un buen ejercicio para perros inseguros, ya que promueve su confianza y fomenta la vivencia de experiencias positivas. Así, el peludo tendrá más dificultad para asustarse ante las novedades que pueda experimentar en la vida cotidiana.

¿Cómo enriquecemos el entorno para nuestro perro?

La clave para enriquecer el ambiente es la imaginación. Tal y como explica Palm, se pueden crear todo tipo de módulos reciclando materiales. Es un buen momento para limpiar el trastero y dar una segunda vida a juguetes viejos, latas o antiguos muebles.

Para seleccionar qué usar para el enriquecimiento ambiental, hay que tener en cuenta que conviene introducir gran variedad de estímulos para que el animal pueda experimentar diferentes situaciones y texturas. Por ejemplo, ir por encima o debajo de elementos, interactuar con objetos que se muevan o emitan luces y sonidos. Por ejemplo, Linn Palm recomienda usar una manta para bebés que emite diferentes sonidos dependiendo de donde se pisa.

También se puede usar una toalla doblada con premios en su interior, como en el caso de Ami , una boxer de dos meses que atendimos en Eurekan hace unos días. El enriquecimiento ambiental en perros cobra una especial importancia en cachorros que aún no pueden salir a pasear. Así les podemos dar un entrenamiento mental al perro y prevenir las conductas indeseadas que suelen realizar en el domicilio

 

Según Linn Palm, para enriquecer el ambiente del perro pueden servir también juguetes (de niño o de perro), figuritas de jardín, sillas, objetos que emiten sonidos, túneles de agility, neumáticos…¡hay un sinfín de posibilidades!

Cachorros jugando con ramas y cuerdas

Palm también apunta: los ambientes enriquecidos pueden construirse a medida de las necesidades específicas de cada perro, haciendo así las delicias de perros ciegos, sordos o ancianos. Gracias a esta intervención es posible proveer la estimulación sensorial necesaria para mejorar la calidad de vida de cualquier perro. Es por tanto, una actividad sana, divertida y útil para todos los perros, con independencia de su condición física o edad.

Algunos consejos para un correcto enriquecimiento ambiental en perros

Tenga la edad que tenga el perro, debería poder examinar tranquilamente, en paz y a su propio ritmo. Debe ser el propio animal el que decida cuándo quiere abandonar la actividad voluntariamente y de forma espontánea. Los propietarios o tutores del can, deben esperar con paciencia el tiempo necesario, hasta que el perro termine su actividad.

No tiene sentido estresar a los cachorros para que exploren más rápido. Podríamos poner en riesgo los beneficios de esta actividad, al perder el perro la sensación de controlar la situación. Tampoco es bueno forzarlo si se siente inseguro. Cada perro tiene su forma de investigar, y cada uno se toma su propio tiempo. Si el perro no resuelve el ejercicio propuesto, hay que diseñar uno más sencillo. Conforme vaya consiguiendo el objetivo, se puede aumentar progresivamente la dificultad, retrocediendo siempre que sea recomendable.

Es importante también permitir al cachorro que descanse lo suficiente, ya que sin descanso no hay aprendizaje ni crecimiento adecuado.

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