Tutorial

Hace unos años, se hizo el siguiente experimento con niños: se seleccionó un grupo de niños a los que les gustaba hacer puzles. Se dividió el grupo en dos y se les dieron puzles. Sólo a los niños de uno de los grupos, se les premió por hacer los puzles ¿Sabéis cuál de los grupos tenía más motivación a la hora de hacer puzles? ¿Los que habían sido premiados o los que no?

Bueno, pues en contra de lo que muchos podríamos pensar, los niños que no tuvieron un refuerzo externo, eran los que más disfrutaban de esa actividad, en cambio, los otros niños, dejaban de hacer puzles si no se les premiaba.

Esta es la base teórica a través de la cual conseguiremos, adiestrando en positivo (usando castigo negativo, ausencia de refuerzo), que un perro que ladra por todo, deje de ladrar. Pasando de una motivación interna a una externa, pondremos el comportamiento bajo control por el estímulo y a partir de ahí, sólo ladrará si se lo pedimos.

No obstante, antes de pasar a dar detalles en el proceso de adiestrar este comportamiento, debemos diferenciar si el perro ladra por condicionamiento clásico o por condicionamiento operante. En el primer caso, deberíamos empezar trabajando mediante contracondicionamiento y desensibilización sistemática, para conseguir que el can pueda controlar el comportamiento que nos ocupa, para después, siendo ya el comportamiento una expresión de la voluntad del animal (porque es consciente que le reporta beneficios), cambiarlo.

Bueno, entonces ¿Cómo se consigue esto?

  1. Cuando el perro ladre, le pedimos que lo haga y premiamos. Es decir, empieza a ladrar y decimos “Avisa” y le damos el premio que más le guste (caricias, refuerzos verbales, juego, salchichas…).
  2. Cada vez que ladre, seguimos el punto (1), durante varios días o semanas.
  3. Probamos a decirle “Avisa” en una situación diferente en la que no suele ladrar. Si ladra, premiamos.
  4. Podemos aprovechar para enseñarle el comportamiento de callarse a la orden. Cuando veamos que se va a callar, se lo pedimos (decimos “Calla”, por ejemplo) y premiamos cuando lo haga.
  5. A partir de cierto tiempo (depende de la capacidad de aprendizaje del perro, sus motivaciones y otros factores), SÓLO premiaremos cuando se lo pidamos.

Siguiendo este tutorial comprobaréis como el comportamiento comentado cesa en frecuencia e intensidad. Un consejo: tened paciencia, el cambio será progresivo y , una vez hayamos llegado al paso (5), NUNCA, NUNCA reforcéis (verbalmente, con comida, caricias o cualquier cosa que le guste al perro) cuando ladre (si no se lo hemos pedido), porque podríamos estar poniendo el comportamiento en un programa de refuerzo variable y esto es lo que hacemos los adiestradores para fijar los comportamientos que les queremos enseñar.

Para acabar quiero hacer un comentario. Es fácil que algunos os hayáis planteado que sería mucho más fácil, cuando ladre, decirle un enérgico NO! y darle un tirón de correa para que calle. Es posible que dejara de ladrar, pero el uso de castigo positivo (positivo no significa bueno, si no todo lo contrario), tiene muchos efectos contraproducentes, para empezar, estropearás el vínculo que puedas tener con tu perro, pero hay muchos otros.

Cuando trabajamos en positivo, no sólo el perro se porta como nosotros queremos ante esa situación en concreto, si no que aumenta sus niveles de autocontrol, autoestima y seguridad en sí mismo (aparte de otras ventajas), dando como resultado, que se portará mejor en otras situaciones también.

3 comentarios de “Adiestrar a un perro para que no ladre (en positivo)

  1. Oihana dice:

    Hola! Gracias por el tutorial! Tengo varias dudas: hay que darle al clicker a la vez que damos la orden “avisa”? Y no estariamos reforzando demasiado el que ladre? Nosotras tenemos un problema muy serio con los ladridos: cuando quiere que juguemos, le echemos palo, cuando hacemos el camino de vuelta…
    Gracias de antemano…

    • eurekan dice:

      Hola Oihana,
      El clicker es un reforzador, por tanto, hay que clicar tras decirle «avisa» y haya empezado a ladrar. Sí se estaría reforzando el ladrido. La idea es conseguir que la motivación del ladrido pase a ser el premio, para luego retirarlo y por tanto, extinguir la conducta. De todos modos, os recomiendo que os centréis principalmente en su nivel de estrés y en eliminar la motivación del ladrido, más que en cambiar la motivación hacia la comida. Sobre todo, intentad que esté lo más tranquilo posible. Un perro excitado es un perro que ladra con mucha probabilidad.

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