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Adiestramiento canino de 3ª generación

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Adiestramiento canino de 3ª generación

¿Qué es el adiestramiento canino de 3ª generación, en qué se diferencia del adiestramiento de perros “normal” y cómo me puede ayudar?

La creación de un protocolo de adiestramiento de perros, tal y como ya comentaba en otra entrada de nuestro blog, tiene su origen en las guerras mundiales. Prácticamente todos los adiestradores caninos que llevamos ciertos años trabajando en España, y en Valencia en concreto, hemos iniciado nuestra actividad con una metodología que no se diferenciaba mucho del protocolo “la letra con sangre entra” adaptado a la conducta de un perro. Afortunadamente, el tiempo va pasando y nuevos descubrimientos van generando mejores métodos adiestramiento caninode trabajo hacia los animales. Espero que el siguiente artículo no sólo ayude a desterrar algunas técnicas de educación canina que deberían estar ya obsoletas sino que vaya mucho más allá y no nos conformemos con la etiqueta adiestramiento en positivo como único indicativo de estar haciendo las cosas bien.

Afortunadamente, cada vez somos más los profesionales que entendemos que educar perros en positivo no sólo es, desde un punto de vista ético, la única manera aceptable de educar sino también la más efectiva. Hoy en día hay  tutores caninos (habitualmente conocidos como propietarios de perros) que opinan que si consiguen que su perro les haga caso cuando le piden que realice una conducta (usando correcciones), para qué plantearse más preguntas. Para entenderlo retomo el tema de un artículo de Susan Friedman, profesora de Psicología de la Universidad Estatal de Utah, E.E.U.U., y traducido al español por www.cursoclicker.es, titulado La eficacia no es suficiente. Resumiendo, comenta que en E.E.U.U. hace años que existe una normativa para la educación de personas en la que obliga a elegir, cuando hay varios métodos de enseñanza diferentes para cubrir un mismo objetivo, el menos invasivo de los dos. Es decir, que si podemos conseguir que un niño que está gritando se calle mediante un castigo verbal o físico, pero también podemos conseguirlo entendiendo en primer lugar las razones que causan su conducta para a continuación, incidir sobre estos factores más que sobre la conducta en sí, estamos obligados a elegir la segunda opción, al generar menos (o ningún) efecto secundario. Desgraciadamente, todavía hay quien prefiere gritar a su perro cuando ladra, en vez de hacer un esfuerzo por entender por qué está ladrando y actuar en consecuencia.

El adiestramiento canino de 3ª generación toma su nombre de las terapias psicológicas de 3ª generación. Para entender el modo de funcionamiento de estas terapias, debemos hablar de aquellas que las precedieron, las de primera generación o conductistas y las de segunda generación o cognitivo-conductuales. Las terapias de 3ª generación no son excluyentes sino integradoras, es decir, toman de las anteriores las partes que funcionan, desechando las demás. Una evolución similar se está generando en el adiestramiento canino.

Para no alargarnos demasiado en el presente artículo, expondré sólo lo relativo a la educación de los perros. La metodología conductista o conductismo, que tiene su principal estandarte en el adiestramiento canino tradicional, se ocupa principalmente, de la conducta. Es decir, actuamos sobre la conducta que vemos, sin pensar demasiado en los aspectos que la puedan haber generado. En el adiestramiento tradicional se hacía teniendo sin cuidado el bienestar del perro, persiguiendo como único objetivo, una conducta adecuada (para la persona en cuestión). Era una época, de la que no hace tanto tiempo, en la que castigar físicamente a un perro era la única manera “posible” de adiestrar. Como dice el sabio refranero español, “el que tuvo, retuvo” y hoy en día es difícil (pero no imposible) encontrar un adiestrador de esa época que siga en activo y no vuelque esta influencia en los perros que educa y lo que es peor, en la formación de futuros adiestradores. No conozco a ningún adiestrador con más de 10 años de experiencia que no haya conocido, activamente, el adiestramiento tradicional en algunas de sus variantes. Me alegra mucho ver cómo algunos adiestradores jóvenes han empezado su andadura curricular desde el adiestramiento en positivo y no han usado nunca un collar estrangulador ni han usado técnicas cohercitivas hacia el perro. No obstante, trabajar en positivo no es condición suficiente para obtener los resultados deseados y se pueden generar problemas graves de frustración y estrés, por ejemplo, si no tenemos en cuenta muchos otros factores que influyen en el comportamiento de los perros. Un clarísimo ejemplo de metodología conductista muy en boga hoy en día es el uso de collares de descargas eléctricas para que el perro no ladre cuando se queda solo en casa, sin pensar que el principal motivo de la conducta suele ser miedo a quedarse solo y con esa “solución” el miedo aumentará. Si el tutor tiene suerte, el miedo a la descarga será mayor al de quedarse solo y el perro dejará de ladrar… otros no. Un ejemplo de cómo podemos empeorar la conducta de un perro trabajando en positivo es, por ejemplo, pedirle amablemente a un cachorro que suelte todo aquello que coja con la boca, de este modo no le dejaríamos aprender del entorno y estaríamos aumentando su inseguridad. Desde mi punto de vista y experiencia, el conductismo es una parte adiestramiento caninodel adiestramiento canino, pero no es, ni de lejos, la más importante. En muchos casos, con el conductismo, podremos conseguir que anden sin tirar de la correa, vengan a la llamada, se estén quietos cuando se lo pidamos, etc. Pero generando efectos secundarios como destrozos en casa, orines, ladridos, mala conducta ante niños o ante perros y un largo etcétera.

En personas, copio y pego del artículo enlazado: “La terapia cognitivo-conductual es la más representada en el movimiento de los tratamientos psicológicos que han probado su eficacia en relación con la medicación.”  Aunque empieza a valorar aspectos más complejos del comportamiento canino, sigue dejando de tener en cuenta aspectos que deberían ser esenciales en su educación. Como apunte, en los animales el único profesional que puede recetar medicación es el veterinario y el etólogo es el que debe determinar cuál es la más adecuada para tratar la conducta.

En los últimos 30 años no sólo el papel que toman los perros en nuestras vidas ha cambiado radicalmente sino que también se han hecho más descubrimientos en cuanto a su comportamiento que en los anteriores 3000 años. Al igual que las terapias de 3ª generación, el adiestramiento canino de 3ª generación, toma todo lo que puede ser útil de las anteriores metodologías y desecha lo que no nos ayuda a conseguir los objetivos, construyendo una manera de comprender a los perros y en consecuencia de educarlos que va más allá del efecto inmediato de algunas técnicas de adiestramiento. El adiestramiento canino de 3ª generación tiene en cuenta el contexto en el que aparece la conducta, la función de la misma, la capacidad del perro para resolver las exigencias (por su temperamento y sus experiencia previas), los objetivos de la familia en cuanto a su conducta, etc.  Teniendo esto en cuenta, el objetivo es dotar de herramientas construyendo estrategias adecuadas, en vez de generar tensión para suprimir los síntomas o conductas indeseadas. Por eso no hablamos de problemas de conducta sino de comportamientos indeseados, es decir, de oportunidades de crecimiento, para el perro y para la familia. El objetivo no es tanto enseñar o entrenar comportamientos que nos pueden ser útiles en algunos momentos sino evaluar si la situación que está experimentando (o a punto de vivir) nuestro familiar de cuatro patas es la adecuada para que haga el aprendizaje que debería hacer y que de este modo, cada vez necesite menos nuestra ayuda, mejorando así su inteligencia emocional y en general, su capacidad de gestión y de resolución de problemas. Pero no es “sólo” esto, adiestramiento caninotambién consiste en saber cómo otros aspectos del día a día van a influir en su capacidad para sacar provecho positivo de estas experiencias como por ejemplo: la duración, hora y lugar de los paseos, el manejo de correa, cómo nos solemos dirigir a él (o ella), cuánto y cómo jugamos, el tipo, duración y frecuencia de excitación diaria y un largo etcétera. He visto muchos casos en los que trabajar los aspectos citados han sido suficientemente efectivos para producir el cambio de conducta deseado sin necesidad de centrar el tratamiento en ninguna técnica conductista. El adiestramiento canino de 3ª generación no se centra en lo que queda por hacer sino en lo conseguido hasta el momento, creando así unos cimientos sólidos que permiten seguir avanzando. De este modo, no sólo conseguiremos que su comportamiento sea más agradable para nosotros sino también estaremos aumentando su bienestar, físico y emocional. Todo son ventajas, excepto por el esfuerzo a realizar, aunque esto último no es tal si lo que queremos es lo mejor para nuestros perros.

Si alguien piensa que es muy pretencioso comparar la terapia psicológica a una persona (sin dejar de tener en cuenta las características propias diferenciadoras de cada especie animal) con el adiestramiento canino, le invito a leer el siguiente artículo: http://www.agenciasinc.es/Opinion/Humanos-bajad-esos-humos.

El adiestramiento canino de 3ª generación no sólo sirve para la modificación de conductas indeseadas sino también para prevenirlas. Como dice el “perro difrazado” Santi Vidal: “El mejor problema de conducta es el que nunca aparece”.

Hacía tiempo que buscaba una manera de definir el tipo de adiestramiento canino en positivo que realiza EUREKAN! y desde aquí doy las gracias a Aarón Cuéllar, coach personal, deportivo y empresarial, por su visión clarificadora.

No soy el único adiestrador de 3ª generación que trabaja en España, sólo he puesto nombre a algo que la etiqueta “adiestrador canino en positivo” era claramente insuficiente para definir correctamente.

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