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¿Qué es adiestrar en positivo?

adiestrar en positivo

¿Qué es adiestrar en positivo?

Antes de explicar qué es adiestrar en positivo quiero decir lo que no es. Adiestrar en positivo no significa, en absoluto, dejar que el perro haga lo que quiera en cualquier momento, es más, creo firmemente que la base para un desarrollo correcto de la personalidad de nuestro perro (y cualquier persona) es un entorno con unas normas muy claras y consistentes.

Para poder entender en qué consiste educar en positivo, primero hemos de definir un par de conceptos:

  1. Refuerzo: Es todo aquello que, presentado en el momento en que se muestra el comportamiento, aumenta la probabilidad de que dicho comportamiento se repita.
  2. Castigo: Es todo aquello que, presentado en el momento en que se muestra el comportamiento, disminuye la probabilidad de que dicho comportamiento se repita.
  3. (Refuerzo/castigo) positivo: Dar aquello que refuerza/castiga el comportamiento.
  4. (Refuerzo/castigo) negativo: Quitar aquello que refuerza/castiga el comportamiento.

Ponemos unos ejemplos para entenderlo mejor:

  1. Refuerzo positivo: dar premios de comida, hablarle, acariciarle (de un modo que al perro le guste), dejarle hacer algo que desea en ese momento (seguir andando, salir a pasear, jugar con otro perro, etc.).
  2. Castigo positivo: gritarle, tirón de correa, pegarle, mirarle amenazadoramente…
  3. Refuerzo negativo: dejar de darle tirones, por ejemplo.
  4. Castigo negativo: ignorarlo o meterlo en un cuarto a solas, por ejemplo.

Así pues, los adiestradores en positivo son aquellos que trabajamos usando refuerzo positivo y castigo negativo. Si os encontráis con alguien que se hace llamar adiestrador/educador en positivo pero veis que le grita al perro, le da algún tirón, usa collar de pinchos o utiliza cualquier tipo de castigo positivo, os encontráis ante una persona que, en el mejor de los casos, no tiene ni idea de lo que significa educar en positivo.

Desgraciadamente, educar en positivo no significa necesariamente obtener resultados, como con cualquier técnica de cualquier disciplina, si no se hace bien, los resultados no serán los deseados. Una de las ventajas con respecto al adiestramiento con castigo es que si se trabaja mal con el castigo (positivo), lo que ocurre demasiado a menudo, el resultado es contraproducente, es decir, la conducta en vez de mejorar, empeora, lo que no se puede admitir bajo ningún concepto, en cambio, es mucho más difícil que ocurra esto trabajando con técnicas basadas en el refuerzo positivo.

Supongo que muchos de vosotros ya conociáis estos conceptos pero si no dijera nada más solo estaría mostrando la punta del iceberg. Educar en positivo es mucho más, para educar en positivo (y hacerlo bien) hay que manejar un concepto esencial: PROACTIVIDAD. También hay que tener una base en neurofisiología, saber muy claramente qué es el estrés y cómo lo gestiona cada individuo, cómo cambia la percepción de la información que recibimos del entorno y las emociones en estados altos de estrés y por tanto la conducta, dominar el lenguaje gestual de los perros (señales de calma) para poder entender qué dicen entre ellos, a nosotros y poder comunicarnos con ellos en su mismo lenguaje…

Podemos definir Proactividad como una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Es decir, educar en positivo correctamente significa en general hacer un esfuerzo por entender a nuestros perros, hacer un ejercicio de empatía sincero y diario, ejercitar la autocrítica para comprobar si estamos cubriendo sus necesidades orgánicas y emocionales, plantearnos si lo que le pedimos se lo podemos pedir de un modo que sea mejor para nuestros objetivos comunes o si es demasiado para su edad, nivel de comprensión del ejercicio, nivel de distracciones y en general, adelantarnos a cualquier situación que podamos temer que no sea capaz de gestionar correctamente, al menos en ese momento. Para ello es muy importante conocer qué señales hará el perro cuando esté incómodo. Podéis ver un vídeo sobre señales de calma para tener una idea. Es ESENCIAL conocer el lenguaje corporal canino (señales de calma) si se relaciona con niños. Para saber cómo construir una relación adecuada entre niños y perros, sigue el enlace.

Para acabar citaré algunas frases de Karen Pryor extraídas de su libro No lo mates… enséñale:

–          Los principios del aprendizaje son leyes, como las leyes físicas. Son las base de todas las situaciones del aprendizaje, tan ciertas como las leyes de la gravedad en la caída de una manzana. Siempre que intentamos modificar un comportamiento, en nosotros o en los demás, estamos utilizando estas leyes, seamos conscientes o no.

–          Nuestro éxito o fracaso en el moldeo del comportamiento depende en último término de nuestra constancia y no de nuestra habilidad con el moldeado. Es decir, con unas pocas sesiones es suficiente para adquirir los conocimientos necesarios para poder enseñar prácticamente cualquier comportamiento a nuestros perros, sólo se han de tener ganas.

–          El castigo reiterado o severo tiene algunos efectos secundarios totalmente  indeseables: miedo, ira, resentimiento e incluso odio por parte del individuo que recibe el castigo, y en ocasiones también en quien lo aplica.

–          Hacer las cosas a escondidas es un mecanismo que se incrementa bajo un sistema de castigos.

–          Efectos impredecibles del castigo: evitación, reserva, miedo, confusión, resistencia, pasividad y reducción de la iniciativa, además del establecimiento de asociaciones en las que cualquier cosas que sucede en el entorno, incluido el área de adiestramiento y el adiestrador, se vuelve algo desagradable, a evitar e incluso de lo que escaparse.

–          El adiestramiento en positivo engendra afecto en el aprendiz y el entrenador. Son compañeros en la batalla de la vida. Los comportamientos aprendidos con refuerzo positivo, nunca se olvidan.

Noel Espinosa

Especialista en comportamiento canino

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